Desde hace unos días o tal vez meses parece que inevitablemente solo nos centramos en lo que nos rodea (crisis) periódicos, radio, televisión, amigos etc. Etc. La información catastrófica negativa nos absorbe pero en el fondo está ocurriendo algo que me gusta, estamos creciendo como personas, como profesionales y como no quiero parecer naif, me explico.
En este momento complicado estamos consiguiendo muchas cosas positivas, sobretodo a nivel persona y humano y ésta es una gran noticia, quizás por aquello de que las desgracias unen.
Desde hace algún tiempo nos estamos poniendo las pilas ya que la realidad es que ya no esperamos que nadie venga a darnos soluciones a nuestros problemas. Cada día ya somos muchos que estamos pensando en aportar nuevas soluciones a los problemas de nuestros clientes ya que si ellos progresan también progresaremos nosotros. Así que vamos dejando de ser simples trabajadores para ser parte implicada en la empresa (tanto en la nuestra como en la de nuestros clientes).
Por otra parte dialogamos más con nuestros compañeros, jefes, proveedores y clientes que también están más receptivos y dispuestos a escuchar ideas por sencillas que sean. La comunicación entre personas se está potenciando y estamos aprendiendo a escuchar y a comprender, y eso es también una buena noticia.
Del contacto con nuestros clientes están saliendo a la luz sinergias que no habíamos contemplado y eso nos ayuda a todos a encontrar soluciones creativas y nuevas oportunidades, pero sobretodo nuevas relaciones. El espíritu emprendedor que nos caracteriza está volviendo y nos hace crecer con empresa y como personas.
Parece que volvemos a confiar más en nuestro sentido común que en los informes bancarios y/o de riesgos y parece que estemos más dispuestos a confiar en la buena voluntad de proveedores y clientes para crear vínculos laborales y profesionales, el “win to win” vuelve a estar de moda y quizás volvamos a poder cerrar contratos con un apretón de manos ( como se hacia en tiempos de mis abuelos).
En resumen, lo que estamos constatando es que las empresas están formadas por personas y que por ello la palabra, la comprensión y la participación así como las relaciones interpersonales son básicas y necesarias para salir adelante. Establecer vínculos profesionales/humanos con nuestros clientes es en estos momentos fundamental para poder crecer.
Probablemente de esta crisis también saldremos airosos, quizás sea realmente la era de volvernos más humanos y más sensibles.
Escrito por: Ramon Montaner

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