Mujeres, madres, profesionales: la terna de la superwoman entra en crisis a juzgar por el 30% de ejecutivas que llegan a renunciar a su cargo ante la imposibilidad de hacer compatibles trabajo y casa, profesión y crianza de los hijos según la situación que reflejan los datos del informe Frenos e impulsores en la trayectoria profesional de las mujeres directivas, realizado por el IESE Business School, de la Universidad de Navarra (2006)
Cambian las leyes, pero las mentalidades no tanto. El progreso es tan lento y requiere tanto esfuerzo adicional por parte de las mujeres que muchas sienten ya una enorme fatiga histórica por tener que seguir luchando por lo que durante tantos siglos se les ha negado y sobre el papel ya han conseguido.
Por otra parte, el último informe sobre diferencias de género del World Economic Forum (2007) destaca que España se ha situado entre los 10 países que mayor igualdad proporciona a hombres y mujeres. A este salto han contribuido, sin duda, las medidas de paridad impulsadas por el Gobierno. Esta paridad legal es un requisito necesario pero no suficiente para romper la enorme brecha que separa a hombres y mujeres a la hora de acceder a puestos de responsabilidad.
La Ley de Igualdad aplicada en las últimas elecciones municipales han conducido a que el 39% de todos los nuevos concejales sean mujeres, pero el 85% de las alcaldías están en manos de hombres y ellos son también los que acaparan las carteras de mayor presupuesto.
El hecho de que ellas ocupen, en cambio, el 91% de las concejalías de Igualdad significa que aún se considera que éste es un asunto de mujeres y no un objetivo de toda la sociedad.
El movimiento feminista ha atribuido a dos causas el hecho de la dificultad de ascenso a los puestos de responsabilidad, por una parte la resistencia de los hombres a compartir los altos cargos y por otro el asumir las tareas del hogar. Sin duda, estos son factores determinantes; pero sobre ese techo de cristal actúan también otros. Ahora que la igualdad de acceso a la educación ha permitido a las mujeres acreditar unos niveles de formación y una preparación comparables a la de los hombres, ahora que ocupan mayoritariamente las bases de la academia, la medicina o la judicatura y tienen una presencia elevada en muchos otros sectores, siguen sin avanzar como sería de esperar.
Empresas que quieren promover la paridad en su dirección se encuentran con que muchas mujeres rechazan los cargos, y las que aceptan abandonan al poco tiempo. ¿Por qué cuando pueden, muchas mujeres no quieren? Porque no les compensa. Porque muchas veces el cargo les exige sacrificios personales que no están dispuestas a pagar. Cada vez es más claro que la igualdad no será posible sin conciliación y que la conciliación exige revisar de arriba abajo una estructura organizativa montada por y a la medida del modelo social patriarcal.
La radiografía de la profesional conciliadora arroja los siguientes perfiles: el 31% saca a la familia adelante sola, el 30% experimenta la incomprensión de jefes y compañeros de trabajo cuando ejerce de madre [lleva al hijo al médico o falta al trabajo por cuestiones domésticas], y 22 de cada 100 confiesan tener en su compañero o marido "el principal lastre de su carrera". “Los directivos son los que crean cultura de empresa; si ellos, y ellas, logran conciliar, introducirán flexibilidad en la estructura. La cúspide de las empresas es el laboratorio donde se prueba la receta de la conciliación". (Chinchilla y León, 1997).
Escrito por: Ana Herrero (Montaner & Asociados, Sevilla)
5 comentarios:
Buenos días Ana, me ha encantado tu blog, me agrada pensar que no estamos hablando de feminismo extremista que desde mi punto de vista no conduce a nada, sino de una realidad perfectamente descrita. Y sigue siendo una realidad que en la mayor parte de los casos tener responsabilidad, simplemente no compensa, ¿nos lo agradecerán nuestros hijos algún día?
Gracias por tus aportaciones y un saludo.
Nani Carmona
Querida Ana,
Felicidades por tu artículo. Sin duda, y tu bien que lo sabes, compartir el tiempo entre trabajo y familia es, en muchas ocasiones, demasiado difícil y pesado. Pero soy muy optimista y espero que con medidas legales, cambios comportamentales de muchos/muchas, y reflexiones ocasionadas por la lectura de artículos como el tuyo, lleguemos a un modelo social efectivamente igualitario y no dentro de mucho (guardo esperanzas de que mis hijas lo tengan mucho más fácil que nosotras).
Un abrazo,
Eva López León
Dpto. Recursos Humanos
GIASA
Ana, me quito el sombrero! Gracias por transmitir lo que muchas mujeres trabajadoras pensamos.
Barbara Martin
Visasur
Ana ,
Muchas gracias.
Real como la vida misma.
Un saludo
Rocío Gómez de Terreros Roche.
CREA SEVILLA
Hola Ana, estoy totalmente de acuerdo contigo, las mujeres rechazan sus puestos de trabajo pq no les es fácil conciliar la vida laboral y familiar. El gobierno y las empresas deberían hacer algo y ofrecerles facilidades y oportunidades para hacerles la vida más sencilla, y de este modo no tener que renunciar a nada.
Un saludo.
AR
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