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"Slumdog Millionaire"

lunes 9 de marzo de 2009 ·

¿Qué harías si después de revolverte en el fango, finalmente consigues el preciado autógrafo de tu ídolo, y sin darte ni cuenta, tu hermano lo vende en un trapicheo?

No es exactamente eso, pero algo parecido pasa en la película que este año ha sido galardonada con 8 premios Oscar.

Al margen de la calidad cinematográfica (aquí “no toca” hablar de eso), lo que sí me impresionó de la película es el estado de ánimo en el que te deja al acabar.

Con el grito final de “¡Victoria!” (Jai ho!!), la película relata todas las vicisitudes de unos chavales de los barrios más degradados de Bombay y la superación de cualquier tipo de adversidad, sin necesidad de ser héroes.

Son esas Historias de Vida que, a menudo anónimas, existen en nuestro entorno, y a las que apenas dedicamos un mínimo de atención.

Superación, perseverancia, objetivo, meta, determinación, en definitiva, la vida en sí misma.

En una ocasión nos encargaron una acción formativa para una Fundación. Se trataba de un curso de atención al público en general, para grupos de mujeres mayores de 45 años, con riesgo de exclusión social, a las que después de esa formación se las tutelaba para unas prácticas laborales y así, facilitar su reinserción laboral.

Este curso se abordó con mucho cariño, con muchos objetivos implícitos, y con una película: “El jardín de la alegría”.
Otra enseñanza de vida, esta vez de una mujer aposentada que al enviudar se encuentra en la más absoluta ruina. Y otra vez, el final victorioso, con toques de gran comedia. Un placer.
Lo que más gustó a las alumnas, ¿cómo una mujer en esa situación es capaz de descubrir todo su potencial en habilidades y recursos, sea cual sea el obstáculo que se le ponga por delante, y salir victoriosa?
Las habilidades ocultas, diría yo. Eso que seguro tenemos todos y dado que no hemos tenido necesidad, no hemos desarrollado, y casi seguro, no sabemos ni que las tenemos.

Son dos ejemplos de lo que el ser humano es capaz de hacer, y, por cierto, basados en historias reales, (ya se sabe que la vida es mejor que muchos guiones de películas).

En estos momentos en los que parece que estamos medio escondidos en búnkeres, esperando que pase la tormenta, sólo los que afronten la climatología con valentía serán los que acaben lanzando el grito de ¡Victoria! (Jai ho¡).

Solo quien delante de los obstáculos y la adversidad (que seguro aparecerá) rebusque en su interior para encontrar esa posibilidad, ese recurso, esa habilidad que le permita avanzar, será el que se lleve el autógrafo. Y seguro que podemos hacerlo.

Ya lo dijo Charles Dickens “El ser humano no sabe de lo que es capaz, hasta que lo intenta”

Escrito por: Xavier Hernández (Montaner & Asociados, Barcelona)

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