Casi todo el mundo ha oído alguna de estas expresiones: ¡Tienes talento!, ¡Es como un diamante en bruto!, o ¡Hay que cuidar la cantera!
Al escucharlas, más o menos todos estamos de acuerdo en lo que significan, sin necesidad de entrar en detalles.
Sería algo así: “Hay que cuidar la cantera, para trabajar los diamantes en bruto, pulirlos, y que explote todo su talento”
La cantera sería el medio en el que a partir de distintas acciones y condiciones, trabajamos los diamantes en bruto (personas), para que puedan desarrollar el talento (que llevan dentro)
Cuando en términos profesionales en el ámbito de RR.HH., nos planteamos evaluar el talento, (para identificar, retener y desarrollar), solemos hacerlo en base a evidencias. Buscamos indicadores, muestras de comportamiento, pruebas y tests, de lo que una persona sabe hacer o es capaz de llegar a hacer. Habitualmente todo ello referido a un Diccionario de Competencias, más o menos estándar. Y eso está bien, aunque incompleto.
¿Por qué dos personas con talento similar, y en condiciones similares, demuestran resultados distintos? (Por ejemplo en una cantera deportiva, o mejor aún, un deportista laureado, cambia de equipo y deja de ser “tan bueno”)
¿Cuáles son las motivaciones de la persona para querer desarrollar ese talento?
¿De qué sirve tener un talento determinado, si no sabemos cuales son las condiciones para que se desarrolle?
¿Cómo puedo averiguar el talento que una persona tiene si aún no ha aflorado?
¿Cuándo hablamos de desarrollo de talento, hablamos sólo del plan de aprendizaje, de pulir ese diamante? ¿Y qué pasa con las personas que lo poseen?
¿Creemos que sólo con poner los medios, ya es suficiente?
Todo ello nos lleva a la convicción, de que para evaluar el talento (y así identificarlo, atraerlo, retenerlo y desarrollarlo), es imprescindible profundizar en la persona desde una perspectiva integral, y no sólo las evidencias de un determinado nivel competencial o intelectual. Ahí es donde entra esa visión holística de las evaluaciones por las que apostamos en Montaner&A.

Paul Potts y Susan Boyle: Dos ejemplos de talento que no se hubiera conocido si no se hubieran dado las condiciones adecuadas.
Escrito por: Xavier Hernández (Montaner & Asociados, Barcelona)
El talento, los diamantes en bruto, y las canteras
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miércoles, 25 de noviembre de 2009
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Etiquetas:
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