Qué voy a contaros, la verdad es que a veces la vida nos da palos, aunque sigo creyendo que nada dura eternamente y en algún momento veremos la salida del túnel.
Claro que a mi prima no le va tan bien, está en riesgo y muy alto, ella dice que no es nada, que la podemos rescatar en cualquier momento, pero lo cierto es que a mí me parece que lo tiene mal, la pobre.
Cada día al levantarme tengo que hacer un esfuerzo, pequeño, pero esfuerzo, para poder centrarme en el día, únicamente en el día en el que estoy, ni más ni menos. Busco la ilusión en algo nuevo que voy a hacer en este día y procuro centrarme en lo mejor, lo peor está ahí, ni agazapado ni escondido totalmente delante de nuestras narices.
Me cruzo con algunos vecinos a primera hora, cuando salgo de casa, estoy pensando que se han vuelto autistas, o sordos, quién sabe, no contestan a un saludo ni con un gesto, vaya problema que tienen voy pensando mientras me dirijo a mi trabajo, pero ellos sabrán.
Ya no voy de tiendas, este año mejor aprovechamos lo que hay en los armarios, sí, todo es “reciclable”.
Pero algo bueno sale de todo esto, volvemos a cocinar cosas sanas, comemos menos carne y menos marisco y procuramos cerrar las luces innecesarias, todo esto me devuelve a mi infancia y no está mal, eran buenos tiempos.
Ahora también nos va a ser más fácil mantener el peso o incluso bajarlo, estaremos más guapos y delgados, nos operaremos mucho menos y a lo mejor de ésta salimos reforzados como personas y con más valores que cuando no nos faltaba nada.
Escrito por: Pilar Soldevila (Montaner & Asociados, Barcelona)

